Lanzando los “huevos podridos” del cientismo fuera del sartén

En su libro <<El planeta privilegiado>>, el astrónomo Guillermo González y el filósofo de ciencia Jay Richards indican que en vez de adoptar la definición original de la ciencia como una búsqueda del conocimiento (traducción literal del latín), algunos científicos la han tomado como el “naturalismo aplicado”; es decir, “la convicción que el mundo material es todo que existe, y que las leyes naturales y impersonales solos explican, de hecho deben explicar, su existencia” (1).

El neo-ateo Peter Atkins ha empujado activamente tal visión con su alianza al movimiento del cientismo, manteniendo que la ciencia es “la única manera confiable que tenemos para descubrir cualquier cosa sobre los funcionamientos de la naturaleza y del mundo” (2). Oponiendo esta posición, el filósofo Eddie Colanter describe el cientismo como “una visión [que] alega que el único tipo de verdad o de conocimiento que existe o que es importante es el que se puede saber o verificar a través del método científico” (3). Asimismo el teólogo J.P Moreland definió al cientismo como ” la visión que la ciencia es precisamente el paradigma de la verdad y la racionalidad” (4).

Notable en la casa colectiva de horrores de Atkins es la noción reductionista ontológica que propone que los procesos metabólicos solos organizan las “corrientes eléctricas y químicas aleatorias en nuestros cerebros y que estos entonces forman nuestras personalidades y impulsos creativos” (2). El biólogo John Eccles rebeló contra la corriente subyacente degradante de un tal reduccionismo “con la aserción de sus proponentes [que] el materialismo promisorio puede explicar la totalidad del mundo espiritual en términos de actividades neuronales” (5). En su redacción <<Desafíos de la ciencia>> teólogo John Lennox mantiene que si Atkins estuviera en lo correcto, él inmediatamente rendiría la filosofía, las éticas, la literatura, la poesía, el arte, y la música irrelevante a nuestro entendimiento de la realidad (6).

Además de lanzar éstas y otras disciplinas en el montón de basura intelectual, la posición de Atkins mejor refleja sus tendencias ateas que cualquier acercamiento verdaderamente imparcial a la discusión. Su propia ‘trabilla cósmica’, la idea que el espacio-tiempo cósmico causó su propia existencia y hoy “genera su propio polvo en curso de su ensamblaje” (6), es risible precisamente porque, como nota el teólogo Keith Ward “es lógicamente imposible que una causa traiga un cierto efecto sin ya estar en existencia” (6).

Moreland refuta con brillantez los axiomas que Atkins considera muy preciados, demostrando sus premisas auto-refutantes. “Una propuesta”, escribe Moreland “es auto-refutante cuando se falsifica y se refiere a si mismo”. Por ejemplo, ” No hay frases en Español” o “No hay verdades” son frases auto-refutantes (4). Mas adelante, Moreland agrega que “el cientismo no es una propuesta de la ciencia, sino un asunto secundario sobre la ciencia que propone que solamente los asuntos científicos sean verdades o racionales” (4).

La condenación por Atkins del propósito en la naturaleza y del diseño cósmico es evidente en su propia retórica. “Nuestro universo” él nos asegura, ” cuelga allí en toda su gloria, enteramente y totalmente inútil. Para proyectar sobre el nuestra noción humanamente inspirada del propósito, a mi mente, lo ensucia y lo deprecia” (2). Eludiendo las características extraordinarias del Big Bang cósmico (6), Atkins se contenta con la especulación sobre la existencia de universos infinitos (2), y revela claramente a sus lectores que su aceptación de los supuestos ‘hechos científicos’ depende de sus propios fastidios y preferencias. En pocas palabras, sus conclusiones no son las que esperaríamos de un objetivista inmaculado.

Hace años el astrofísico Kenell Touryan nos advirtió sobre la ‘trampa del cientismo’, que, por lo menos en la biología, se ha convertido en la fundación filosófica de innumerables evolucionistas. Touryan observó que  “ningún físico o químico de alta reputación seria tan presumido que caracterizaría un descubrimiento científico, por lo menos en las ciencias duras, como la verdad que nos hará libre” (7). Presentando la realidad de sus propias experiencias Touryan escribió:

“Yo y muchos de mis colegas en las ciencias físicas vemos el diseño inteligente en la naturaleza y, obligados por el peso de tal evidencia, elegimos creer que estamos localizados “un poco más bajo que los ángeles”… Debemos todos tomar seriamente el principio que “la confianza expresada en cualquier conclusión científica debe ser directamente proporcional a la cantidad y a la calidad de la evidencia que apoya tal conclusión”” (7).

El año pasado, la alegación mordaz de Atkins y su sequito – que uno no puede ser científico en el sentido más profundo de la palabra y seguir con una creencia religiosa (8) – no era una fundada en una base científica sino en una forma penetrante de la religión atea. Es hora que reconocemos este hecho pertinente  y que lancemos los huevos podridos del cientismo fuera del sartén.

Literatura Citada
1. Guillermo Gonzalez and Jay Richards (2004) The Privileged Planet, How Our Place In The Cosmos Is Designed For Discovery, Regnery Publishing Inc, Washington D.C, New York, p.224

2. The Joy Of Science, The Existence Of God And Galileo’s Finger, Roger Bingham Interviews Chemist Peter Atkins, 2007, See http://thesciencenetwork.org/media/videos/3/Transcript.pdf

3. Michael Behe, Eddie N. Colanter, Logan Gage, and Phillip Johnson (2008) Intelligent Design 101: Leading Experts Explain The Key Issues, Kregel Publications, Grand Rapids, Michigan, p.161

4. Ibid, p. 204

5. John C. Eccles (1991) Evolution of the Brain, Creation of Self, Published by Routledge, New York, p.241

6. John Lennox (2007) Challenges From Science, Beyond Opinion, Living The Faith We Defend (Ed. Ravi Zacharias), pp. 112-118

7. Kenell J. Touryan (1999) Science and “Truth”, Science, 30 July 1999, Volume 285. p. 663

8. Gene Russo (2009) Balancing Belief And Bioscience, Nature Volume 460, p. 654

About these ads

Una respuesta to “Lanzando los “huevos podridos” del cientismo fuera del sartén”

  1. A Walk Through Nature Part IV: Tossing Out Scientism’s Addled Eggs | Uncommon Descent Says:

    […] fourth installment can be found at: Lanzando los “huevos podridos” del cientismo fuera del sarten(See also […]

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

A %d blogueros les gusta esto: